No es fácil ir haciendo amigos en una universidad de Nueva Inglaterra si eres un
chico modesto y falto de afecto que llega de California, y Richard Papen lo
sabe; por eso agradece que lo admitan en un pequeño grupo de cinco estudiantes
capitaneados por un profesor de literatura clásica con mucho carisma y pocos
escrúpulos.
Los chicos sueltan comentarios en griego y se ríen de la ingenuidad y la torpeza
de los demás, pero bien mirado se pasan el día bebiendo y engullendo pastillas,
hasta que un mal día las que parecían chiquilladas se convierten en palabras
mayores. Solo entonces Richard y su pandilla descubren